lunes, 25 de mayo de 2015

Las cosas de palacio van despacio


Nada más y nada menos que doce años hace que el Palacio del Duque de Lerma se inauguró tras años de restauración, como Parador de Turismo Nacional y al igual que para todos el tiempo para él tampoco ha pasado en vano.  A lo largo de estos años los habitantes de la Villa, hemos podido observar como ese tejado de pizarra que lo coronaba, sufría más que nadie las inclemencias del tiempo, tejas que se desprendían en días de mucho viento, filtraciones en días de tormenta, en resumen, un sinfín de problemas que se cree  vienen derivados por una mala colocación del tejado en el momento de su construcción. Por suerte la solución a su sufrimiento llegó el mes de diciembre  de 2013 cuando Turespaña, Dirección General del Turismo de España, decidió invertir la friolera de casi un millón de euros en la total sustitución del tejado del Palacio.
El pasado mes de diciembre de 2014 las obras por fin fueron iniciadas instalándose alrededor del Parador un sistema de andamiaje que ha frustrado a muchos y sido indiferente para otros, pero que para nada ha influido en las funciones diarias del Parador ni mucho menos en el desarrollo de la vida en la localidad. 
Acciona Infraestructuras, la constructora, que consiguió el honor de reformar esta estructura por la presentación del proyecto a concurso durante los meses de diciembre de 2013 y enero de 2014 compitiendo con otras empresas constructoras, es la encargada de llevar a cabo este lavado de imagen de la cubierta. Lleva cinco meses inmersa en la obra de este proyecto, en el que pretende, tras la retirada de la pizarra actual, dotar al Parador de una cubierta de pizarra negra, color que originalmente tenía la pizarra cuando se puso, pero que con el paso de los años y las inclemencias del tiempo se ha ido decolorando. Antes de la colocación de esta y para evitar filtraciones como en la anterior ocasión se ha instalado un aislamiento hidrófugo en toda la superficie del tejado , lo que ha supuesto una elevación unos centímetros superior a la original, pero esto no ha influido para nada en la imagen del Parador el cual mantiene su estética, solo que más renovada.
La superficie que se tiene que sustituir es de 4.528 metros cuadrados, 2651 metros de los faldones inclinados, 829 a las zonas abuhardilladas y 1.101 a los cuatro torreones de los que consta el edificio.
La obra tiene una previsión de entrega de seis meses y a día de hoy, quinto mes desde el comienzo de su construcción, parece estar desarrollándose con normalidad, pero como dice el refrán,  “las cosas de palacio van despacio” y parece ser que la entrega definitiva del nuevo sombrero para el Palacio tardará un poco más.
La realización de este proyecto, tiene más allá de la mejora estética, la mejora de seguridad del propio edificio.


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